Noche sin anuncio.
Puerta medio abierta.
La gente correcta.
Parking en el Slam Bunker.
Miembros de SLAM cayendo uno a uno,
como siempre: compartiendo música, hablando de lo que viene, soltando ideas sin filtro.
Vinilos girando.
Conversaciones largas.
Unos tragos sobre la mesa.
Apareció Pepe.
Tiempo sin verlo.
De esos que siempre caen bien en el espacio.
También llegó Andrés Jácome.
Otra cara que hacía falta.
Conexiones que no se pierden, solo se pausan.
Entre discos y ruido bajo,
se fueron armando planes.
Proyectos nuevos.
Cosas que todavía no se dicen.
Esto no es evento.
No es flyer.
No es público.
Es núcleo.
Lo que pasa antes de que las cosas pasen.
Si sabes, sabes.
Pendientes.
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— SLAM



















